Barcelona 1-Osasuna 1-Temporada 2009-2010

Fc Barcelona vs Osasuna 1-1  (31/10/09)

El Barça tuvo paciencia frente a una roca, pero eso no le bastó. El Osasuna tuvo fe. El sello de identidad impuesto por Guardiola a un equipo que va a marcar época si Cristiano Ronaldo no lo remedia sirvió para desatascar un partido incómodo, duro y por momentos abrasivo para el Barça. Un gol de Piqué en propia meta en el último suspiro recompensó a Osasuna y amargó al Barça, que no jugó mal.

Expuesto a la lupa de medio mundo para encontrar un antídoto contra su fútbol, el Barça se encontró ayer en Reyno de Navarra con la fórmula Camacho. Una combinación de testosterona, todos arriba a presionar y esa feroz iniciativa que destila el Osasuna en su estadio. Camacho empujó a su tropa hacia Valdés en un intento loable de jugar lo más lejos posible de su área. Lo consiguió en muchos momentos de la primera parte y su iniciativa amortiguó el fútbol del Barça, que apenas probó los guantes de Ricardo.

El partido se celebró entre Chygrynskiy, Piqué y Abidal, de central a central y de ahí al lateral y tiro porque me toca. El Barça encontró serias dificultades para desplazar rápido el balón porque Xavi no tenía el día brillante como acostumbra y estaba rodeado de muchos adversarios, Busquets flojeaba por el medio y el balón llegaba sin limpieza a Messi e Ibrahimovic.

No se gustó el Barça, que echa de menos a Dani Alves, el lateral con más influencia del planeta. El equipo careció de vuelo, profundidad y chispa en la primera parte. Su mejor ocasión provino del laboratorio, lo que da una idea del aprieto en que le colocó Osasuna. Xavi lanzó un córner, mientras los jugadores del Barça revoloteaban sobre el área de Ricardo buscando el aclarado para Ibrahimovic. Lo consiguieron con una sutileza alucinante, pero el tiro del sueco rebotó en la mano de Josetxo.

El Osasuna dejaba ronchas de piel por el estadio en un abnegado trabajo que estuvo a punto de dar frutos. Aranda reclamó un penalti ante Piqué que no lo pareció y Juanfran deslizó un par de quiebros frente a Abidal que comprometieron los nervios de Valdés. Con velocidad y un físico poderoso, Aranda sacó petróleo donde no había casi nada. Un delantero interesante que obligó a Piqué a enseñar lo mejor de sí mismo. Osasuna reclamó el derecho a ganar el partido y acumuló argumentos frente a un Barça que no encontraba el agujero para levantar la cazuela.
Osasuna llegó hasta donde pudo en su propuesta física. Hasta que aguantaron las re
servas de Aranda, que se retiró con calambres. El Barça tuvo la virtud de no desesperarse. Conservó la calma y obtuvo premio.

Fue en un engaño. Messi amagó con el cuerpo, se llevó a dos defensas y dejó todo el costado libre para Puyol, que centró con propiedad al área. Por allí apareció un futbolista en estado de gracia. Keita cazó el servicio. El gol del africano estuvo a punto de destrozar a su rival, que se quedó momentáneamente sin vitalidad. Pero siguió en la pelea, preso de su fe, y remontó gracias a la pierna de Piqué.
Fuente: abc.es

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